martes, 11 de enero de 2011

Bonifacio y la dejadez de fumar

Bonifacio siempre fue un chico sano y se alegra de no haber fumado nunca. Sin embargo, Bonifacio está arrepentido: Bonifacio comenzó a fumar la noche de fin de año y, a día de hoy, está enganchado.

Bonifacio está feliz porque su ropa al salir de los bares ya no huele a tabaco y porque su madre y su abuela decidieron, además de la dieta, dejar de fumar aprovechando la legislación vigente; incluso se frotan las manos por si la ministra les ofrece algún tipo de auyda... Pero Bonifacio, amante de botellones cuando los hubieron, ahora se ve inmerso en un caro y perseguido vicio. Bonifacio se muere por tomarse un café acompañado de un pitillo en aquel bar en el que solían hacerlo sus amigos. Bonifacio no puede. Bonifacio, pese a las heladas, debe de fumar apresuradamente en la calle o en la puerta de los bares. Dicen las noticias que se está realizando una nueva actividad colectiva, el cigarrón; para Bonifacio, lo que realmente están haciendo es el gilipollas: hablar y echar humo, a la vez que se resfrían y estropean los bronquios. Pero Bonifacio no puede dejar de fumar, y eso que acaba de empezar, como quien dice.

lunes, 10 de enero de 2011

Abriendo el 2011

Aunque no tenga nada interesante que decir, no quiero dejar este blog en el pasado (aún) y quiero abrir el círculo en este (ya no tan nuevo) año.

Mi verdadero blog es el Cïrculos Cerrados

Se ahogaron glu glu glu

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