Siempre dije que este blog era una vía de escape alternativa a mis historias de piratería y demás. Que sería un blog no muy elaborado y muestra de mi impulso convulsivo, a la hora de escribir. Y quiero que siga siendo lo mismo en este año que empieza, 2010. No sé si a alguien le interesa lo que cuento o no, si alguien piensa que se me fue la cabeza o perdí el último tornillo... Pero, me da igual, seguiré expresándome, sin artilugios, ni premeditaciones. No sé, es como hoy, no sé a que viene esta entrada, pero se me apetecía escribir algo.
También, me he dado cuenta, que me es imposible llevar mi vida y seguir mis blogs y los vuestros a diario. Se me había convertido en una obligación, y me estaba empezando a cansar (sé que a muchos les habrá pasado lo mismo). Me estaba pasando con este blog, que me estaba comiendo el coco demasiado, como con las historias de Bonifacio. Y no. No era ese el fin de este blog. Seguiré, el camino de los nuevos círculos, disfrutando el viaje. No me perderéis de vista, pero me tendréis aquí, sólo cuando realmente lo necesite o vengan a mí ideas "geniales", por catalogarlas de algún modo.
Hoy, se me apetecía desearos un buen año, dentro y fuera del mundo de los blogs. Un gran año con grandes "We-wish-yous" o deseos, pero de los que se cumplen.
Cierro la entrada, en la que doy señales de vida, con unas preguntas: ¿Os gustan los villancicos? ¿Cuáles son las mejores canciones que toquen el tema navideño de la historia? Yo, os dejo tres.
Aunque la última, no es exactamente un villancico.
Bonifacio está de celebración, por quinto año consecutivo su madre no ha repartido suerte. Bonifacio tendrá 




