Abrí mis ojos al mundo; en verdad, los dejé entre abiertos, como a quien le molesta la luz del sol y no los puede abrir del todo. Me creí un ser muy especial desde mi nacimiento. Jugaba con otros niños, jugaba aprendiendo en un atlas los distintos lugares del mundo, jugaba a dibujar miles de símbolos y crecí. Crecí rodeado de quince hermanos y dos hermanas; pues, a pesar de estar en Oriente y que fabriquemos todo "Made in Hong Kong", papá y mamá nunca vieron la tele de noche, porque nunca quisieron comprar una.
Ahora soy mayor. Uso ordenador portátil y mi casa está llena de monitores de cristal líquido o TFT's. Cuanto más mayor me hago, menos problema tengo para peinar mi cabello negro liso. Mi cabello repeinado a lo Beatle, mis ojos rasgados, mi extraña forma de escribir, me recuerdan que soy uno de los 1.500 millones de chinos que hay en el mundo.



8 comentarios:
1500 MILLONES!!!
Todavía duda alguien de quien dominará el mundo?
Saludos.
Uffff, parecen cuyos. Un abrazo, Capitán.
Que tenga un feliz finde. ¿Si sabe cuales son cuyos? se reproducen constantemente. jajaja.
Hasta pronto.
¡Madre mía!, 17 hermanos? lo que son es una familia especial.
Todas las personas son especiales para sus seres queridos, aunque para el mundo sean insignificantes.
Nadie es insignificante,cada persona es un universo diferente que hace que otros universos se muevan, mas o menos como esas bolas colgantes que si una choca con otra provocan el movimiento infinito, todas son necesarias y todas tienen su funcion, ninguna es insignificante, ninguna es especial pero si necesaria para que todas funcionen.
¿Mande?
Hoy me perdí......
Esta entrada es una broma. Me explico. Quise bromear con el hecho de que todos somos iguales, pero diferentes; y con el hecho de que nadie es más que nadie. Máxime si el universo es infinito y nosotros somos insignificantes en él.
Bueenoooo, vale visto asi, si somos todos insignificantes, sera por que lei el post con mucho sueño, sera por que abarruntaba la lluvia de hoy, no se, entendi mal la moraleja.
¡¡ joer y yo que me creia especial¡¡ al final soy una mas de los miles de millones de blanquitos (a los crientales les parecemos todos iguales)
Buena metáfora Capitán, aunque ande algo perdido en los caóticos entresijos del destino, me pasaré por aqui, tarde o temprano.
En realidad todos somos especiales, y por eso lo especial carece de significado
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