miércoles 27 de enero de 2010

El Cero


Cuando uno está en el limbo, es cuando se prepara para saltar de la pecera y el impulso es el más fuerte. Hoy, ya no estoy, pero estoy, cruzo ecuadores. Me encuentro en la capa intermedia, entre el aire y el agua. Y la espuma de mar me recuerda de dónde vengo y hasta dónde quiero llegar. Aún es pronto para divisar el fin de esta travesía, pero sé que me dirijo hacia buen puerto y que la espera bien mereció la pena.
Hoy, si puedo decir eso de: "hoy es el primer día del resto de mi vida".  Un día en el que diré adiós a todo un universo de pequeñas cosas que me agobiaron. Un cambio de trabajo, un nuevo rumbo,,... Desarrollar la profesión que siempre anhelaste, es toda una aventura. Bienvenidos sean los retos.

martes 26 de enero de 2010

La desesperación del número 1


Muchas veces ser el número 1 puede ser desesperante.

domingo 24 de enero de 2010

Bonifacio y el mecanismo del sofá




Bonifacio, como la mayoría de las personas, es un cotilla. De pequeño y pese al temor de su madre, que creía que estaba enfermo, Bonifacio se pasaba todas las tardes tumbado en el sofá. La madre de Bonifacio se llegó a pensar que su Boni era preso de algún extraño virus del sueño.Una vez, tuvieron que llevar a Bonifacio a urgencias. Bonifacio se había introducido en la oreja un gran trozo de esponjilla de la parte trasera del cochón del asiento, y no podían sacárselo. Cuando volvió a escuchar bien, Bonifacio comenzó a disfrutar apoyando la cabeza sobre el brazo de madera del sofá. Fue cuando Boni descubrió lo que llamó: el mecanismo del sofá. Bonifacio se pasaba toda la tarde escuchando las conversaciones de los vecinos de abajo, el televisor, la música, las peleas y los gritos. Y todo esto gracias a la conductividad de las ondas acústicas en el aire, en el techo, en  las patas y los brazos de madera hueca del sofá. Al poco tiempo, descubrió la telefonía móvil, con su hermana, Catalina, dos envases de yogur y un hilo largo que estuvo días sacando del tapizado de un cojín. Cuando su madre los descubrió, terminó tirando el sofá y poniéndoles dos sillas de asiento de esparto. Fue entonces cuando a Bonifacio comenzó a gustarle el flamenco.

Mi verdadero blog es el Cïrculos Cerrados

Se ahogaron glu glu glu

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